Austria vs. Argelia: el partido en el que a ninguno de los dos les conviene ganar

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El Mundial de 48 equipos y tres sedes generó la anomalía. Tres cabezas de serie de la Concacaf que están por debajo del puesto 10 del ranking mundial. Hasta justo antes del empezar el torneo México era 14°; EE.UU., 17°, y Canadá, 30°. Entonces ahora hay grupos que tienen líderes no convencionales. Y como también se clasifican los ocho mejores terceros, la última fecha generó una particularidad con el armado del cuadro de los dieciseisavos de final.

Un partido puntual, Argelia-Austria, acaba de convertirse en el duelo que ninguno quiere ganar. El vencedor de ese partido será segundo en el grupo J y se medirá con el ganador del H, que es España (2° del ranking). En tanto el que finalice tercero, se medirá, casi con seguridad, con el primero de la zona C, Estados Unidos (17°), o el primero de la G, Egipto (29°). ¿Hay buenas razones para elegir?

Ibrahim Maza, joven talento de Bayer Leverkusen, de Alemania, es una de las grandes figuras de Argelia

El partido los austríacos y los argelinos tiene un morbo extra. La única manera en la que uno de los dos equipos puede quedar eliminado es perder el encuentro. Si España no hubiera quedado como líder del grupo H, la “elección” del adversario ya no habría sido tan importante y centroeuropeos y magrebíes podrían haber acordado un empate para clasificarse ambos bandos para la siguiente rueda. Las suspicacias no tardaron en aflorar.

En los medios de ambos países se habla del tema. Parece que las alternativa más ventajosa para Austria es perder, y la más provechosa para Argelia es empatar o perder (en ambos casos sería tercero).

Konrad Laimer, de Bayern, ante Julián Alvarez; el lateral derecho está jugando como mediocampista en el Mundial y es una de las figuras de Austria

El curioso giro del destino

Y lo que intensifica el nivel de tensión del partido es un episodio que ocurrió hace 44 años. En el Mundial España 1982 ambos compartieron la zona. Argelia sorprendió con un triunfo ante Alemania (2-1), y luego Austria luego venció a Argelia (2-0). El cuarto en discordia era Chile, que perdió los tres partidos, por lo que salió de las cuentas. Todo se definió en ese “triangular”. En la última fecha, los africanos jugaron un día antes que Alemania y Austria. Le ganaron a Chile por 3 a 2, y cualquier resultado entre los dos europeos, los metía en la segunda rueda… con excepción del 1-0 de los alemanes. Así terminó el partido, con un gol de Horst Hrubesch.

El resultado no fue el problema, sino la actitud de ambos en el segundo tiempo de ese encuentro en Gijón. Los jugadores se pasaban la pelota en la mitad de la cancha sin atacar. No hubo ni tan siquiera un remate al arco. El bochorno fue tal que los hinchas españoles comenzaron a cantar en favor de Argelia y hasta les sugirieron a los dos seleccionados: “¡Que se besen, que se besen!”. Desde entonces, a aquel suceso del 25 de junio de 1982 se lo conoce como el Pacto de Gijón, o La vergüenza de Gijón.

Lakhdar Belloumi marcó frente a Harald Schumacher uno de los goles con los que Argelia le ganó a Alemania en 1982; después de ese partido, austríacos y almenanes protagonizaron uno de los mayores escándalos de la historia de la Copa del Mundo

Tal fue el escándalo que la FIFA nunca más volvió a jugar partidos de definición de un grupo en horarios distintos. Desde entonces, los africanos esperan una oportunidad para vengarse. Pero justamente cuando esa alternativa se presenta… no saben si quieren ganar. No les conviene. Eso los mandaría a jugar con España.

El diario austríaco OE24 comentó: “Una derrota ajustada podría ser suficiente para nosotros. Incluso podría llevarnos a enfrentarnos con el rival supuestamente más fácil. Este partido es increíblemente tenso. Los argelinos están furiosos, tramando venganza por la derrota contra Alemania en 1982, que creen fue provocada deliberadamente por los austríacos”.

Un diario de Gijón en el que se menciona la

Ante una consulta por el tema, Peter Schöttel, el actual director deportivo de la Federación Austríaca, desestimó la especulación: “En este partido lo principal es la clasificación. No lo que ocurrió hace 44 años. Se trata del presente”.

En Argelia también se habla mucho del asunto. El periódico Echorouk pidió a los jugadores ir en busca de la victoria aunque eso los llevara a la llave más compleja en el cuadro de eliminación directa. “Un triunfo quedaría inmortalizado en la historia del fútbol argelino”, alentó, “y les daría a los Verdes la moral necesaria para completar el camino”. Reconoció que un cruce con España sería más complejo, pero aclaró que tampoco hay garantías si se elige rival: Argelia se mediría con Estados Unidos. “Juegan como locales ante su afición, poseen una gran calidad técnica y son capaz de llegar incluso a la final. Es más, los dirigentes estadounidenses aspiran a ganar el título. Lo mejor para el equipo sería ofrecer una actuación a la altura de sus estrellas y no pensar en el próximo adversario”, argumentó la publicación.

Riyad Mahrez, de Argelia; los africanos están ante una decisión histórica en el duelo de la

Pero no todos tienen esa mirada. Malik Asselah, exarquero de la selección de Argelia, fue en la dirección contraria durante una entrevista con el periódico Ennahar. “El partido contra Austria será muy difícil, sobre todo teniendo en cuenta su trasfondo histórico. Ni nuestra selección ni Austria quieren enfrentarse con España; todos quieren evitarlo. El mejor escenario para nosotros es un empate, para evitar a la selección española”.

Sí: la misma nación que “juró venganza” al llegar a este Mundial por lo que Austria hizo hace 44 años, ahora tiene algunos referentes que piensan que lo mejor sería hacer lo mismo que les cuestionan a los austríacos desde 1982. Lo que se señaló como indigno en ajenos, ahora sería aceptado en filas propias. Aquel hecho considerado antiético, ahora empezó a parecer entendible.

Una increíble paradoja del destino. Casi un experimento antropológico y de comportamientos humanos. Al final, es nada más que un partido de fútbol.


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