La polémica por la construcción de un megatemplo de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, conocidos como mormones, en el centro porteño, sumó hoy un nuevo capítulo. La institución afirmó que de acuerdo a los estudios técnicos que realizaron “no existe evidencia concreta de afectación estructural, visual o de asoleamiento (sombra)” sobre el Monasterio ni sobre la Iglesia de Santa Catalina de Siena. “El proyecto tampoco afectará la ventilación del monumento histórico; al contrario, la incentiva”, sumaron.
El megatemplo estaría en la misma manzana en la que se encuentra el Monasterio de Santa Catalina, un edificio colonial de 1745. “Además, el proyecto contempla protocolos de preservación patrimonial especialmente exigentes y tecnología constructiva de nivel internacional, que permite desarrollar obras complejas sin afectar construcciones vecinas”, aseguraron.
Según explicaron, como una de las medidas de resguardo, el proyecto prevé construir a más de 13 metros del eje divisorio del predio del monasterio, “una distancia significativamente mayor que la existente entre el propio monasterio y otros edificios ya presentes en el entorno inmediato”.

“Desde el primer momento la Iglesia ha actuado, y seguirá actuando, con prudencia, respeto y mesura, cumpliendo la normativa legal vigente, con transparencia y diálogo permanente con las autoridades y la comunidad respetando el carácter espiritual del proyecto, la convivencia pacífica y la construcción de espacios de encuentro”, dijeron.
Pocos días atrás, la Subcomisión de Patrimonio de la Comisión Nacional de Monumentos desaconsejó la construcción de un edificio con esas características. “Es incompatible con la preservación” del monasterio y de su entorno, afirmaron en un dictamen.
En el documento, que lleva la firma del arquitecto Fernando Gabriel Ferreyra, presidente de la Subcomisión de Patrimonio, se asegura que la construcción de un templo de estas características implica “riesgos estructurales graves, afectación del microclima, impacto visual negativo y destrucción del patrimonio arqueológico”.
Señalaron además que la construcción propuesta altera “la lectura histórica, simbólica, estética y estructural del conjunto religioso y su entorno urbano y vulnera los principios de autenticidad e integridad patrimonial”. Por el contrario, la Subcomisión de Patrimonio de la Comisión Nacional de Monumentos propone que se promueva la recuperación arqueológica del predio y que se profundicen medidas de protección del entorno como la creación de un área de amortiguación en ese predio.
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