Franco Balbi, el ‘Jordan’ argentino que eliminó a Atenas y rescató del descenso al peor equipo de la Liga

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Es un jugador más, tampoco es Jordan”. Habían pasado algunos minutos del triunfo de Atenas, de Córdoba, sobre Argentino, de Junín, por 96 a 93 en el estadio Estructuras Pretensa en el primer juego de la serie por la permanencia en la Liga Nacional de Básquetbol (LNB). Manuel Buendía, el héreo del Griego con un triple casi sobre la chicharra que le dio el triunfo al club más ganador de la historia y la ventaja 1-0 en la llave, con mucha parsimonia le bajó el precio a Franco Balbi, la contratación estelar de su rival para intentar evitar el descenso a la Liga Argentina en un certamen donde fue el peor equipo de la etapa regular. Esa frase fue el principio del fin para un conjunto cordobés que perdió el segundo encuentro como local y otros dos de visitante y cayó a la segunda división del básquetbol argentino por segunda vez en tres años.

La declaración de Buendía tiene un contexto. El referente del equipo conducido por José Luis Pisani fue consultado por su oponente del equipo rival porque su llegada, tras jugar la temporada 2025-2026 en Unión de Santa Fe, fue un cimbronazo y despertó la ilusión en un equipo y una ciudad que se preparaba para bajar de categoría. Ya en ese primer duelo, Balbi demostró que era capaz de provocar lo que finalmente consiguió: que el Turco se quede en la elite a pesar de la pésima etapa regular en la que ganó apenas siete de 36 partidos y sufrió 29 derrotas, varias de ellas con resultados muy abultados.

Balbi ataca y Manuel Buendía defiende: el de Atenas sacó lo mejor de sí del de Argentino

Franco fue Michael, Balbi fue Jordan para los suyos, y también para los otros. Su influencia, a partir de su calidad y experiencia, impactó afuera y adentro de la cancha. A su llegada al club, que no es el que se formó en Junín -lo hizo en Los Indios y después pasó a Ciclista Juninense-, pero con el que más se siente identificado por su anterior estadía en él; afuera del parquet convenció a sus nuevos compañeros de que era posible sostener la categoría frente al nueve veces campeón más allá de todo y, adentro, brilló él y potenció a los demás. Todos sacaron lo mejor de sí y jugaron por encima del nivel que mostraron en la temporada.

En cifras, en cuatro partidos promedió 15,2 puntos; 7,5 rebotes y 5,2 asistencias. En el Tatengue, en tanto, habia tenido medias de 12,2 tantos; 3,4 rebotes y 4,6 asistencias. Menos de 24 horas después de la gesta y en un intenso periplo por diferentes medios de comunicación, el experimentado armador de 36 años habló con LA NACION y esbozó sus sensaciones en un contexto de alivio máximo por lo conseguido, más allá de que él no tenía nada que perder y terminó siendo el héroe de unos y el villano de otros.

-¿Influyeron las declaraciones de Manuel Buendía para sacar lo mejor de vos?

-Yo creo que eso es más del folclore de la gente. Hoy con las redes sociales te enterás de las cosas, no pasa desapercibido. No creo que haya influido. Yo lo he enfrentado un montón de veces a Manu y tengo la mejor con él de enfrentarlo. No somos amigos, no somos nada, pero tengo la mejor de enfrentarlo y de hecho no tuvimos ningún encontronazo en los partidos ni nada. Eso queda más para el folclore de la gente.

-Pero el público en Junín se lo hizo sentir…

-Sí, bueno, pero es eso que queda ahí y la verdad que es parte también de esto. Que él lo haya entendido de esa manera también está buenísimo. Nosotros teníamos que hacer las cosas adentro de la cancha, no pasaba por lo que sucedía afuera o una declaración. Obviamente que se disfruta y se festeja cuando ganás, pero las declaraciones pasan a ser más de la gente. En este caso no fue una declaración que sea hiriente, la realidad es que ninguno de nosotros somos Jordan, nada nos lleva a ese nivel. Yo estaba tranquilo con esa situación y creo que lo dejé más para la gente, para ese folclore y que es lindo de ver también.

-¿Crees que Atenas menospreció tu presencia y, sobre todo, la influencia que podías tener en Argentino?

-No sé, no te sabría decir si Atenas nos menospreció como equipo, sí que nosotros con mi llegada obviamente hubo una revolución. No debe haber sido fácil para Atenas preparar los partidos porque el impacto que tiene la llegada de un jugador que vos no lo tenés en cuenta o no lo tenés en tus planes para una serie termina siendo un poco desequilibrante en cuanto a lo mental, lo emocional y al juego. Yo no siento que Atenas nos haya menospreciado, de hecho hicieron una serie tremenda, increíble, donde se termina inclinando la balanza para nuestro lado por detalles y por cosas propias del juego, pero ellos han tratado de preparar los partidos o lo han preparado los partidos sabiendo y teniendo en cuenta a quién estaban enfrentando. Sí es notorio que el cambio de actitud y de ganas que tuvo Argentino para esta serie, fue muy grande.

-¿En qué lugar de tu extensa carrera pones esto?

-Entre lo más importantes, sin dudas. No quizás por el logro deportivo, sino por cómo se dio, por el club al cual vine. Es un club al que quiero muchísimo y haber podido ayudar y sacar esta situación adelante lo pongo entre los más importantes de mi carrera.

No siento que Atenas nos haya menospreciado

Franco Balbi, base de Argentino de Junín

La llegada de Franco Balbi a Argentino fue posible por una lesión que sufrió Jeremías Frontera. La Comisión Directiva se movió rápido para no afrontar el playout por la permanencia con un jugador menos y todos los planetas se alinearon para que sea él. “Se dio todo redondo. Yo había terminado de jugar con Unión de Santa Fe y Argentino tenía cuatro días para poder hacer un cambio por Jere Frontera que estaba lesionado. Confiaron en que yo podía ser esa persona que los ayude a salvar la categoría y como soy de Junín, tengo un paso importante por el club y le tengo cariño al club por toda la gente que trabaja ahí no lo dudé ni un segundo”, contó.

-El hecho de que se haya dado todo tan rápido, ¿te ayudó a no analizar a donde ibas? Había muy pocas chances de que Argentino no descienda por lo hecho en la temporada regular…

-El tiempo de pensarlo no lo tuve. Después cuando dije que sí, obviamente se vienen esos pensamientos a la cabeza porque el riesgo era grande. Pero no había tampoco mucho que perder, Argentino había sido el peor equipo o el que menos había ganado en toda la Liga. Ese sentimiento de cariño por el club, por el entrenador Adrián (Capelli), por la gente que trabaja en el club y por la gente que le pone el pecho día a día para que Argentino siga en la Liga, era mucho más grande que cualquier razonamiento o cualquier cosa lógica que yo pudiera pensar. El riesgo era grande y había muchas chances de que no consigamos lo que conseguimos, pero desde el primer momento en que nos pusimos a trabajar el equipo mostró una capacidad de querer salir adelante que es recontra valorable porque habían sido el equipo que menos había ganado en la Liga y querer seguir intentándolo y estando presente para poder salvar la categoría no lo hace cualquiera. Estos chicos se lo propusieron, se lo pusieron como objetivo y lo terminamos haciendo.

-¿Con qué te encontraste cuando llegaste?

-Con un equipo que tenía las ganas de salir adelante, de sacar esta situación adelante. Con mi llegada se generó un cambio de clima en el equipo que por ahí no lo habían tenido durante todo el año y eso hizo que todos empujemos para el mismo lado. Entendimos desde el primer momento que no importaba lo que sucedía, no importaba quién jugaba o quién tomaba las decisiones, éramos un equipo y que que seguir intentando más allá de las consecuencias que tengan los partidos. Eso fue lo que nos sacó adelante. Adrián (Capelli) tuvo la capacidad para llevar el equipo adelante, de ser el líder que el equipo necesitaba en un momento tan difícil como es jugar por una permanencia. No es fácil jugar este tipo de situaciones, no es fácil venir de siete meses de pasarla mal, de sufrir, de no ganar y tener las ganas de sacarlo adelante, así que eso es súper valorable. Después obviamente que con el cambio de energía y con el cambio de actitud que tuvimos todos.

-Haber perdido el primer partido por apenas tres puntos y con un tiro sobre el final, ¿les sirvió para darse cuenta que podían competir y ganar?

-Sin dudas, sí. El haber perdido ese partido de la manera en que se perdió y con la cantidad de goles que hicimos, sabíamos que estábamos para competir y pelear, para que sea una serie dura, que no sea una serie fácil. En los papeles era un 3-0 para Atenas y se terminaba todo ahí. Era tratar de hacérsela lo más difícil posible, pero nos terminó saliendo para el lado nuestro porque nunca nos fuimos de la serie ni de los partidos, sobre todo en el segundo cuando nos sacaron 15 puntos de diferencia. Tuvimos capacidad para seguir luchando y no bajar los brazos. Tuvimos una recompensa enorme.

Con la misma personalidad y seguridad que se desenvuelve en una cancha de básquet, Franco Balbi se expresa y desarrolla cada pregunta desde la comodidad de su casa en Junín. El rostro al otro lado de la pantalla es de cansancio, porque los festejos se extiendieron hasta la madrugada, y las palabras denotan una felicidad inconmesurable: “Feliz de haber estado acá y sido parte de este logro que conseguimos. Era impensado hace un mes atrás. Se dio todo para que yo pueda estar acá y lo pudimos lograr. Coronamos 20-25 días de trabajo de la mejor manera y eso termina siendo muy reconfortante”.

La gesta se mide también por el rival. Atenas es el club más ganador de la historia de la Liga Nacional con nueve títulos -temporadas 1987, 1988, 1990, 1991/92, 1997/98, 1998/99, 2001/02, 2002/03 y 2008/09- y un gigante del básquetbol argentino que, aunque atraviesa un mal momento desde hace algunos años, nadie le va a quitar lo rico de su historia. Es la institución que hicieron grande Héctor ‘Pichi’ Campana, Marcelo Milanesio y Luis Emilio Villar, solo por mencionar los que el propio Balbi reconoció que fueron sus ídolos en los tiempos donde creció viendo al “glorioso Atenas”.

El riesgo era grande y había muchas chances de que no consiguiéramos lo que conseguimos

Franco Balbi, Argentino de Junín

“Es una lástima que haya sido Atenas. Mi generación, la del 89-90, se crió con Atenas, con Marcelo (Milanesio), con ‘Pichi’ (Héctor Campana), con ‘Mili’ Villar y un montón más de jugadores que hemos querido ser ellos en algún momento. Haberlo enfrentado y tener que condenar al descenso a un equipo tan grande termina siendo doloroso también, por lo menos para mí por esto que te digo. Marcelo fue mi ídolo desde que yo era chico y es una lástima que hoy Atenas esté pasando por esta situación”.

-¿Hablaste con alguno de los jugadores de Atenas?

-Intercambié mensajes con el ‘Chuzo’ (Luciano González), que tengo una relación de amistad porque compartimos equipo en Brasil, pero no mucho más. Supongo que sobran mucho las palabras en estos momentos, no hay palabras de consuelo o de aliento para quien pasa por esta situación. Es una situación difícil y más representando un club tan grande como Atenas.

Luciano González tiene el balón y Franco Balbi lo defiende: fueron compañeros en Brasil y se enfrentaron en la serie entre Atenas y Argentino

Balbi, de 36 años, tiene una dilatada trayectoria. Jugó en los mejores equipos de la Argentina y fue campeón de América e Intercontinental con el Flamengo de Brasil. Jugó para levantar trofeos y para evitar descensos, por lo que es una voz autorizada para hablar de las sensaciones de cada situación: “Yo creo que hay cierta similitud por esto de que salvar la categoría se festeja como un campeonato”.

Y amplió: “Es como un campeonato porque no hay mañana, porque si perdés descendés de categoría. Obviamente que estás mucho más presionado y tensionado a la hora de jugar porque lo que se juega es un descenso de categoría”. No obstante, reconoció que en su vuelta a Argentino se tomó la serie por la permanencia ante Atenas “con mucha naturalidad y tranquilidad” porque “sabía y confiaba” en lo que podían hacer como equipo y él “como jugador”.

Balbi promedió más de 15 puntos, 7,5 rebotes y 5,2 asistencias para Argentino en la serie por la permanencia

-¿Vas a seguir en Argentino?

-No sé. Hoy tengo la cabeza en descansar, en ir a jugar con mis amigos al pádel, al fútbol o a cualquier otra cosa que no sea picar una pelota. Necesito descansar la cabeza sobre todo, para mí fue una temporada durísima, de muchos desafíos en Unión y en Argentino. Ya tendré tiempo para ver qué hacer. Me gustaría quedarme en la Liga Nacional, me gustaría seguir siendo parte de la liga porque está creciendo y está siendo muy competitiva. Año tras año va subiendo su nivel. Ya lo analizaré, hoy quiero disfrutar, quiero festejar esto, que fue un logro increíble.

En 1997, Atenas estuvo muy cerca de enfrentarse con el Chicago Bulls de Michael Jordan en el McDonald’s Championship en París. Tras vencer a Benetton Treviso de Italia, el Griego perdió en semifinales ante Olympiacos 89 a 86 luego de fallar un triple para igualar el duelo. Veintinueve años después tuvo enfrente a Franco Balbi disfrazado de Jordan enfrente y padeció el segundo descenso en su rica historia. Porque la declaración pública de Buendía, con el resultado puesto, pasó a la historia y será recordada por siempre. En Junín, dirán que fue Michael quien lo salvó del descenso.


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