Nahir Galarza viajó este miércoles 25 de marzo a la ciudad de Gualeguaychú para encontrarse con su abuela “por razones de enfermedad”. El Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad N° 2 autorizó la salida temporal de la Unidad Penal N° 6 de mujeres, ubicada en Paraná, durante el lapso de una hora.
Según pudo saber LA NACION, el traslado ocurrió por la mañana bajo la custodia del personal penitenciario. Un escrito, firmado el 19 de marzo por la autoridad judicial correspondiente, permitió formalmente la medida, que respondió a una gestión del abogado defensor Eduardo Gerard. La justificación se sustentó en el estado de salud que atraviesa Brígida Gálvez, su abuela.
Galarza cumplió el plazo de 60 minutos otorgado por el juzgado y regresó a Paraná para continuar con su condena. Este traslado fue la primera visita de Galarza a su ciudad natal después de nueve años de encierro efectivo. El órgano encargado de la ejecución de la pena verificó la gravedad de la enfermedad a través de su médico forense jurisdiccional.
Fuentes del Ministerio de Seguridad y Justicia de Entre Ríos señalaron que el operativo se desarrolló bajo un esquema de seguridad estricto. La autorización tuvo carácter extraordinario y no implicó beneficios adicionales en el régimen de detención. El dispositivo de vigilancia supervisó la totalidad del proceso y el reingreso de Galarza a la unidad de mujeres.
La pena que cumple Nahir Galarza en Paraná
La joven de 27 años permanece alojada en el penal de Paraná, donde cumple una condena a prisión perpetua. Entró a la cárcel a los 19 años y debe completar 35 años de encierro efectivo, por lo que podrá solicitar la libertad cuando cumpla 54 años. La Justicia la condenó por el asesinato de Fernando Pastorizzo ocurrido en diciembre de 2017.

La Corte Suprema de Justicia de la Nación rechazó en noviembre de 2024 el recurso de reposición presentado por la defensa y la mujer agotó entonces todas las instancias judiciales para revertir la sentencia por el homicidio.
Galarza recibió la condena más alta para una mujer de su edad en la historia penal argentina, ya que el Tribunal de Juicios y Apelaciones de Gualeguaychú acreditó que la acusada utilizó la pistola calibre nueve milímetros de su padre para realizar dos disparos a quemarropa contra Pastorizzo.