Vélez parece imbatible. Se abrió la undécima fecha del Torneo Apertura (se adeuda la novena, que ocupó el paro de AFA) con todos los colores posibles y en el estadio Ciudad de Vicente López, que inauguró varias torres de iluminación, se midieron Platense y el Fortín entre tribunas ocupadas por ambas hinchadas. Un clima que hizo más vibrante a un partido que estuvo encendido un largo rato, hasta que una polémica definió el desarrollo que terminó ganando el visitante por 2-0: el segundo tanto, el de Lucas Robertone, llegó con una segunda pelota dentro del campo, en la zona de peligro que terminó con la acción que definió el encuentro.
Llegaron ambos con confianza a raíz de que el Calamar apenas había perdido un encuentro de nueve jugados (con Independiente), mientras que el Fortín es puntero invicto de la zona A, cada encuentro más aferrado al primer puesto, lo que resalta el trabajo y la convicción que viene contagiando la conducción de los mellizos Barros Schelotto.
Fueron y vinieron. Desde el mismísimo primer minuto. Y no por falencias en la zona media que permitieran una autopista liberada para la vorágine que exhibieron. Equipos bien trabajados que relucen su prolijidad en cada movimiento, todo sale prácticamente de memoria, una mecanización clara a la que muchos equipos del campeonato no logran llegar.
Por eso será que Walter Zunino se fue muy conforme al vestuario tras el primer tiempo de su equipo, que perdía -y desde temprano-. Incluso, la diferencia a la primera mitad podría haberse estirado, así como el empate estuvo cerca en varias ocasiones.
Al cumplirse los primeros 60 segundos, el conjunto de Liniers ya había puesto a trabajar a Matías Borgogno por la combinación rápida de los volantes y la llegada de Dilan Godoy, que sacó un zurdazo fuerte pero centrado. Y aunque Platense enseguida empezó a plasmar su forma (juego paciente, con amplitud y mucho ataque), a los ocho minutos llegó el gol velezano: Florian Monzón, que pasó por Vicente López a préstamo en 2021, luchó con Ignacio Vázquez fuera del área, volvió a recibir dentro de la misma y su disparo se colgó en un ángulo por el desvío en Víctor Cuesta.
En la reanudación, viajaron al otro arco por triplicado: el gol bien anulado por fuera de juego de Gonzalo Lencina, un cabezazo claro de Iván Gómez y otra chance del primero, ahora sí habilitado, pero encontrando las manos de un nuevamente implacable Álvaro Montero.
SE QUEJÓ TODO PLATENSE: en un momento de la jugada que terminó en el gol de Robertone para el 2-0 de Vélez, hubo dos pelotas en el campo de juego. ¿Tuvo que pararse la jugada?
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— SportsCenter (@SC_ESPN) March 14, 2026
Si Vélez no pudo estirar la ventaja antes del entretiempo fue por la mala administración de ataques muy prometedores. Primero, porque Mateo Silvero derrochó un hermoso pase filtrado de Rodrigo Aliendro pateando el arco sin ángulo en vez de dar el pase atrás que la finalización pedía a gritos; segundo, por la decisión de Tobías Andrada de colocarla esquinada con un remate limitado, desaprovechando la soledad de Godoy a su izquierda en un contragolpe de tres contra uno.
Sin embargo, el desarrollo puso el freno de mano inesperado. Muy temprano para lo que prometían hacer en la segunda mitad. El local bajó los brazos cuando sobre el tercer minuto llegó el golazo de Robertone, que de media distancia colocó la pelota pegada a un palo. Quizás, porque empezó a confundir la cabeza con los reclamos por el inicio de esa jugada.
Aquel triunfo de Platense con un gol similar
Cuando Manuel Lanzini abrió hacia la derecha para Monzón, una segunda pelota apareció desde la línea de fondo y se frenó próxima a la puerta del área local. En simultáneo al centro bajo del tucumano, Iván Gómez la devolvió afuera, cruzando lentamente por delante de la carrera de Godoy, que tuvo una primera definición rechazada por el arquero cordobés. Tras el rebote, el zapatazo goleador.
Todo Platense reclamó la polémica ante el juez Ariel Penel, que intentó explicarle rápidamente al capitán Vázquez el motivo por el cual el gol era válido, pero ante tanto rodeo prefirió señalar el centro y reanudar el juego. La explicación, por antecedentes, se habría basado en que, al no interceder modificando el recorrido del balón principal, no tuvo influencia alguna en la definición. Fue una jugada de interpretación ya que el reglamento dice que si el balón interfiere en la jugada de manera notoria, el gol debe ser anulado. Pero Penel entendió que el mismo ya había sido “despejado” de la zona del barullo y que no generó confusión en la resolución final. Eso, al menos, fue lo que el árbitro explicó luego.
Lo llamativo es que en el mismo estadio, en diciembre de 2021, los dos equipos se enfrentaron y ocurrió una situación idéntica. Aquella vez, en favor de Platense, que con ese gol pudo ganarle agónicamente 3-2. La salida de Vélez desde un lateral, con una pelota extra cerca de la línea de fondo, derivó en una presión alta que casi fuerza el choque de balones: la distancia fue muchísimo más corta que la de este sábado. Al no interceder en la principal pelota, Yael Falcón Pérez dejó fluir la jugada, que terminó con un centro y el gol de Ignacio Schor, festejado estruendosamente.
El resumen del triunfo de Vélez
Así las cosas, Platense se apagó desde el gol del exmediocampista de Almería, que no convertía en el fútbol argentino desde marzo de 2020. Un poco por esa confusión, los reclamos y el cambio: Franco Zapiola fue el mejor del local en la primera mitad por ser el eje de la circulación prolija y el buen pie de algunas llegadas, además de las complicaciones que causaba en Vélez la guapeza de Juan Gauto. Sin embargo, Zunino decidió quitar al exvolante de Estudiantes a los 18 minutos del complemento y todo se hizo más desprolijo.
Vélez terminó cómodo y le dio a su gente un nuevo triunfo, manteniendo el invicto y un liderazgo de 22 puntos que, con un partido más, lo distancia de sus escoltas Unión y Estudiantes en siete unidades.