Legado a la posteridad: qué contiene la Caja de las Letras de Alfredo Bryce Echenique que el Cervantes abrirá en 2119

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El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique, que murió ayer a los 87 años, en Lima, su ciudad natal, hizo dos legados a la Caja de las Letras del Instituto Cervantes, en 2019 y en 2025. La fecha de apertura de la caja 1216, fijada por el autor de Un mundo para Julius, es el “próximo” 18 de junio de 2119.

Desde 2007, la Caja de las Letras, situada en Madrid, recibe los legados de personalidades de la cultura hispanoamericana que se preservan en cajas de seguridad de la bóveda de un edificio donde antes operaba una entidad bancaria. El Cervantes rindió tributo al autor en redes sociales.

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En la primera oportunidad, junto al escritor Luis García Montero, director del Instituto Cervantes que en ese entonces estaba acompañado por su pareja, la escritora Almudena Grandes, el referente de la generación del post-boom de la narrativa latinoamericana cedió nueve ejemplares de sus libros, algunos de ellos editados en otros idiomas y otros con dedicatorias a sus amigos madrileños, así como un ejemplar de Permiso para retirarme. Antimemorias III, su despedida literaria. “Quien haya leído sus memorias, sabe el valor que Alfredo le da a la amistad”, dijo García Montero.

Bryce Echenique les pidió a sus amistades españoles los libros dedicados por él para donarlos a la institución. “Dicen que las ciudades son sus gentes […] y mis amigos madrileños han estado a la súper altura; les agradezco con toda el alma”, sostuvo el homenajeado.

En 2025, mientras se desarrollaba en Lima un congreso sobre la obra de Bryce Echenique, el legado se amplió con la cesión de un manuscrito original de su primera novela, Un mundo para Julius, considerada por críticos y escritores peruanos la mejor novela peruana de todos los tiempos, y que fue llevada al cine en 2021, por Rossana Díaz Costa. El manuscrito había sido escrito a máquina a finales de la década de 1970 y consta de 458 páginas sin anotaciones, pero con correcciones ortotipográficas hechas a mano por el escritor. Fue una donación procedente de Julio Ribeyro Cordero, el hijo del célebre escritor peruano Julio Ramón Ribeyro, gran amigo de Bryce Echenique. “Lo consideraba mi mentor desde mis inicios en París”, sostuvo.

La RAE lo toma de ejemplo

En la Real Academia Española, la literatura de Bryce Echenique ilustra diversos usos del español. Al citar un segmento de la novela La vida exagerada de Martín Romaña, la institución valida el superlativo sintético “vaguísimo” con la frase “No me queda más que una especie de nube, un vaguísimo recuerdo”. También la conocida expresión “sin querer queriendo” (que se usa sin coma) se ejemplifica con una frase del primer libro de Bryce Echenique, el volumen de cuentos Huerto cerrado, de 1968: “De acuerdo, pero, sin querer queriendo, a mi Carlitos me lo van a convertir en un alcahuete profesional”. De Bryce Echenique se ha destacado su oído afinado para captar las invenciones que prodiga el lenguaje coloquial.

La palabra “esclerotizar”, con el sentido de “endurecer o cicatrizar [un conducto orgánico]”, se atestigua únicamente en 1981, en La vida exagerada de Martín Romaña, de modo cómico: “Ha sido un momento desagradable y punto, me dije, mientras iba poniéndome el pantalón, aunque pensando siempre en la pieza de anticuario que se utilizaba para esclerotizar hemorroides”. Y el diminutivo de “té” se explica con una cita de Un mundo para Julius: “El diminutivo de ‘té’ es ‘tecito’: ‘Pidió que le calentaran su tecito para entonarse’”.

Bryce Echenique era miembro correspondiente de la Academia Peruana de la Lengua que despidió al reconocido autor con una escueta publicación en la página de Facebook de la entidad.


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