Daniel Passarella reapareció en sus redes sociales para celebrar el cumpleaños de Graciela Benvenuto, su esposa, con quien forjó una inquebrantable historia de amor. “Feliz cumpleaños a mi compañera. El amor de mi vida. Te amo, Gra”, celebró el exjugador de la selección argentina, River, entre otros equipos que integraron su exitosa carrera como futbolista profesional. Passarella y Graciela se casaron en 1975.

La foto muestra a la pareja en la mesa de un restaurante, sonriendo ante la cámara y luego abrazados para reafirmar su idilio que data de hace 51 años.

Dicha publicación se dio este martes en Instagram, una plataforma donde el Kaiser, o el Gran Capitán, como lo apodaban en su época de jugador, aparece a cuentagotas con fotos y videos de su familia entremezclado con el fútbol, una pasión que no tiene fecha de vencimiento.

Además de la mención del exfutbolista, Luciana, una de sus tres nietas –Ignacio y Victoria, los restantes-, también se deshizo en elogios hacia Graciela: “Gracias por como sos con nosotros y cuidarnos tanto. Te amo muchísimo”.
El drama que sacudió a la familia de Passarella
El matrimonio de Passarella y Benvenuto se constituyó junto a sus dos hijos: Lucas y Sebastián. Este último falleció el 17 de noviembre de 1995 tras cruzar la barrera baja del tren Mitre con su camioneta Suzuki Vitara Sidekick.
El ferrocarril impactó de lleno contra el lado del conductor, provocándole heridas de suma gravedad al joven de 18 años que falleció instantes después de la colisión. En el vehículo también estaba presente su amigo Vicente Cartisi, quien salió eyectado pero no sufrió contusiones de gravedad.

“Nunca más voy a ser feliz”, relató Passarella un año después de la pérdida de su hijo, mientras se desempeñaba como entrenador de la selección argentina de cara al Mundial de Francia 1998.
Las versiones de aquella fatídica jornada para la familia indican que Sebastián podría haberse confundido con el semáforo del ferrocarril y otros, en cambio, señalan que el hombre era consciente de lo que sucedía e intentó pasar las vías del tren a toda costa.
Tras confirmarse la muerte de uno de sus hijos, Passarella mantuvo un hermetismo absoluto sobre el tema. Los restos de Sebastián fueron velados en el Jardín de Paz de Pilar, en una ceremonia íntima donde asistieron familiares directos; Alejandro Sabella, su ayudante de campo en la selección argentina; y Alfredo Davicce, expresidente de River.

Acto seguido, el presidente de AFA, Julio Grondona, determinó que se haga un respetuoso minuto de silencio en la previa de cada partido del fútbol argentino para solidarizarse con la familia Passarella. Uno de los gestos que más se recuerdan fue una bandera que apareció en La Bombonera con la leyenda “Sebastián vive. LA N° 12″, demostrando que, a pesar de la rivalidad histórica entre Boca y River, la hinchada del Xeneize respetaba la integridad del DT de la selección argentina.

“Eso no me lo voy a olvidar nunca, nunca. No solamente lo de las banderas porque las han puesto en River también y en otros lados. Sino por la actitud que tuvieron en el velatorio de mi hijo al que vinieron personalmente a decirme ‘la hinchada de Boca está con vos’. Me quedé sorprendido. Y se hizo ese día que jugó Boca un minuto de silencio sepulcral en la cancha, una cosa rarísima”, recordó el Kaiser en una entrevista con el programa El Pelotazo.
La ayuda terapéutica y el comunicado sobre su salud mental
“No me da vergüenza decirlo: tuve que pedir ayuda y fui a un psicólogo, estoy yendo a un psicólogo… Es la primera vez que hablo públicamente de esto. Comprendí que no era un superhombre”, esta declaración, publicada en una nota de Clarín en el año 2006, mientras era entrenador de River, es el punto de partida para la relación de Daniel Passarella con la psicología, una profesión que lo ayudó a atravesar el duelo de la pérdida de su hijo y a recomponer los lazos familiares.

Aquel “superhombre” que menciona fue el que sostuvo a Graciela y Lucas, sus dos pilares, para que no caigan en un pozo depresivo por la partida inesperada de Sebastián. “No me tomé el tiempo necesario para sufrir”, remarcó sobre el rol que adoptó para sostener a su círculo íntimo, mientras, por dentro, se resquebrajaba esa figura de hombre invencible.
La ayuda profesional le cambió la cosmovisión, a punto tal que pasó de desconfiar a aconsejar a sus dirigidos en caso de verlos sufrir por alguna situación de la vida cotidiana.

Pasado el tiempo, en el año 2020, Passarella volvió a sufrir otra pérdida de valor en su círculo más cercano: el 8 de diciembre de ese año falleció Alejandro Sabella, su coequiper en la selección argentina.
Esta circunstancia desembocó en una profunda depresión del oriundo de Chacabuco que prefirió recluirse en su hogar, sin siquiera mostrarse por las calles de su ciudad natal. Este hecho derivó en distintas versiones de un supuesto padecimiento de Alzheimer o ELA que llevaron a su familia a desmentirlo en un comunicado de prensa.
“La esposa e hijo de Daniel Alberto Passarella, ante la proliferación de diversas noticias respecto a la salud de Daniel, en las que se mencionan diversas enfermedades como Parkinson, Alzheimer o ELA, vienen a desmentir las mismas y a manifestar que Daniel está atravesando sólo un estado de tristeza con signos de depresión a raíz de la situación vivida durante la pandemia”, aclaró la misiva para descartar de plano los problemas de salud mental a los que se le asociaban.

A los 72 años, con una historia de vida que le dio alegrías y tristeza, Passarella disfruta esta nueva época, marcada por las redes sociales, junto a Graciela, su esposa con quien contrajo matrimonio en 1975 y de la que poco se sabe de su vida, más que su acompañamiento eterno a una de las figuras más destacadas de la historia del fútbol argentino.