El día después del portazo de River en AFA: del potencial efecto dominó al “siempre estuvieron en contra”

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El portazo de River al Comité Ejecutivo de la AFA motivó opiniones desencontradas entre los dirigentes del fútbol argentino. Hay quienes piensan que la decisión de la comisión directiva que encabeza Stéfano Di Carlo es una especie de “puntapié inicial” para la conformación de un grupo opositor a la llamada “gestión Tapia”. Cerca del presidente y su tesorero, Pablo Toviggino, en cambio, minimizan la movida y aseguran que tanto el club millonario como Estudiantes de La Plata “fueron opositores”. Algo está claro: la determinación que tomaron en las oficinas del Monumental no pasó inadvertida. Para nadie.

“En la AFA piensan que lo hizo River es una d’onofriada. El neologismo pertenece a alguien que sigue de cerca el conflicto entre la asociación que rige el fútbol argentino y algunos clubes, enemistados con el estilo de conducción de Tapia. “River ya lo hizo en 2016 y después acordó con la AFA. El club cree que de esa manera le va bien y que, también, puede sentarse a negociar desde otro lugar”, agrega la fuente a la que tuvo acceso LA NACION. “Pero River y Estudiantes siempre estuvieron en contra. Puede que esté Racing ahora, también. Sigue siendo el bloque opositor primario de toda la vida. Y se olvidan de algo: para ganar la AFA tienen que tener al ascenso de su lado. Hoy por hoy, el ascenso no se mueve”, afirma ante la consulta de LA NACION.

Pablo Toviggino (tesorero) y Claudio Tapia (presidente), en primer plano; detrás, Federico Beligoy (director nacional de arbitraje) y Luciano Nakis (prosecretario general de la AFA)

Hay otros que -siempre bajo la condición de anonimato- elogian el portazo millonario. “No me sorprendió, me la veía venir”, admite un dirigente de otro club de primera. Y añade, en relación con la última reunión del Comité Ejecutivo de la Liga Profesional de 2025, en la que Ignacio Villarroel, vicepresidente segundo del club millonario, fue convocado para descubrir el premio para Rosario Central y, de golpe, apareció una copa: “River había sufrido la emboscada de la copa para Rosario Central y encima los sumaron para la foto, igual que a Boca”. Dicho de otro modo: la determinación de Di Carlo y su comisión directiva tiene sus motivaciones. Jorge Brito, su antecesor en el cargo, había recibido una sugerencia más de una vez: “Tiene que ser River el que encare esta movida”. En resumen, hay clubes que no comulgan ciento por ciento con Tapia y no se animaban (¿por falta de espalda? ¿por apremios económicos? ¿por miedo?) a ser los primeros en levantar la mano. Querían que lo hiciera uno de los grandes.

Por lo bajo, y como siempre, hay quienes afirman que los teléfonos de Di Carlo y Villarroel sonaron. Y que tuvieron notificaciones de WhatsApp de colegas dirigentes en apoyo a la decisión tomada de no asistir más a las reuniones de comité. Les dijeron que estaban de acuerdo, pero que por razones particulares no podían sumarse. En los hechos, River se sumó a un minieje opositor que ya integraba Estudiantes de La Plata y en el que en algún momento estuvo Talleres de Córdoba. Hasta que su presidente, Andrés Fassi -quien comulga más con la postura de River que con la actual gestión de la AFA-, debió pedir disculpas públicas a pedido de Tapia. El descenso acechaba.

La cercanía entre River y Estudiantes podría cristalizarse en un encuentro Verón-Di Carlo. Está claro que ambos clubes tienen inquietudes similares y que los hermana el pedido de que las decisiones de la AFA se debatan y se discutan en el seno del comité ejecutivo. El modus operandi de la gestión Tapia es llamar a las reuniones con todo digerido. Y que el cuerpo colegiado apenas funcione para meras atribuciones administrativas: levantar la mano para votar a favor de todo. “Entienden que no es posible estar así”, define otro dirigente, cercano a ambos presidentes.

Hay, también, quienes se atreven a presagiar un efecto dominó. “Nos vamos a empezar a juntar todos. Necesitamos que Tapia explique qué pasó con las causas judiciales. En el comité no se resuelve ni se detalla nada”, avisa otro dirigente. Y ante la consulta sobre si hay o no reuniones para formar un incipiente frente opositor a Tapia responde sin tapujos: “Claro que empezamos a hablar. Más después de esto. Habrá señales”, promete.

Por lo pronto, en los grupos de WhatsApp de las diferentes categorías del ascenso no hubo ninguna manifestación sobre la decisión de River. Teniendo en cuenta que se trata del núcleo duro de Tapia -que, además, lo hizo presidente de la AFA- parece ser una prueba de que no hay miedo de una rebelión en el comité. “Ni Chiqui ni Pablo (Toviggino) temen una estampida”, sentencia otra fuente.

Ignacio Villarroel (segundo desde la izquierda), el representante de River en la reunión de la Liga Profesional de 2025 donde se acordó darle el título de campeón de liga a Rosario Central

Para los optimistas del cambio y del debate, el futuro no es sencillo. De los 30 de la Liga Profesional, apenas tres (el 10%) piensan abiertamente distinto a Tapia. Y uno de ellos (Talleres) silenció su posición en los últimos meses. Puede agregarse Racing, claro. Incluso Gimnasia (La Plata) aportó otra visión en la última reunión de comité ejecutivo al llevar la idea de un ingreso de capitales privados “a la Argentina”, inspirado en lo que sucede en la Bundesliga.

¿Y el resto? Entre el miedo a las represalias en la cancha, la dependencia económica de la AFA y la cercanía ideológica con el presidente Tapia, sólo levanta la mano para apoyar. En el ascenso, la gestión tiene los votos cautivos desde hace años, por más que haya quienes no estén totalmente de acuerdo con el presente. El Consejo Federal, en tanto, es tierra de Toviggino. Y se reunirá este fin de semana en Córdoba en una especie de defensa corporativa de la gestión. Para eso, también, servirá el paro del fútbol.


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