El conflicto policial en Santa Fe continúa este miércoles por segundo día consecutivo. Los incidentes iniciaron durante la madrugada del martes, cuando el jefe de la Policía de Santa Fe, Luis Maldonado, decidió reprimir a familiares y allegados de los uniformados que protestaban en la puerta de la Jefatura de Policía de Rosario. El hecho provocó el acuartelamiento de un sector de la fuerza provincial, que cortó la calle con unos 100 patrulleros y motos que debían salir a patrullar.
Luego de asegurar que había maniobras políticas detrás del conflicto, el gobierno de Maximiliano Pullaro decidió endurecer su postura. Además, el ministro de Seguridad santafesino, Pablo Coccocioni, acusó a policías exonerados y presos por casos de corrupción -como el caso del robo de combustible-, de agitar el malestar.
El gobierno anunció que 20 policías fueron pasados a disponibilidad y la fiscalía de Rosario confirmó que se abrieron causas penales por incumplimiento de funcionario público. El problema es que al sumarse más uniformados al reclamo, el gobierno provincial puede quedarse sin esa herramienta de disciplinamiento.
El detonante de la protesta tuvo lugar el miércoles de la semana pasada, cuando el suboficial Oscar Valdez, de 32 años, se suicidó en la puerta de la Jefatura de la Unidad Regional II.
La muerte de este hombre oriundo de Vera, en el norte de Santa Fe, hizo que muchos se sintieran identificados con su historia, que tiene que ver con agentes que se trasladan más de 500 kilómetros para trabajar en Rosario, con un régimen horario de 12 horas de trabajo y 36 de descanso.

Se descomprime la situación
Pasadas las dos de la tarde los patrulleros comenzaron a salir a las calles para retomar las tareas de prevención. Aunque esto descomprime la situación, el conflicto aún no está cerrado.
Observadores externos advertían que la explosión del conflicto y las posteriores concesiones ante las demandas habían dejado al Poder Ejecutivo encabezado por Maximiliano Pullaro en una situación política delicada, pero la continuidad de la protesta, a pesar de la “victoria” frente a los reclamos, también quitaba legitimidad a la continuidad de la medida de fuerza y de la actitud beligerante de los policías que seguían en pie de guerra.
Un contexto dramático
La muerte de Valdez, ocurrida el miércoles de la semana pasada, no es una excepción, sino un problema creciente dentro de las fuerzas de seguridad, tanto provinciales como federales. Según datos de la fiscalía de Rosario, en 2025 se suicidaron 17 efectivos. En Santa Fe, señalaron fuentes del MPA, el número también es significativo.
Más de un efectivo por mes decide quitarse la vida. Este drama silencioso se da en un contexto en el que la policía no tiene bajas ni heridos por enfrentarse con el crimen organizado. El riesgo mayor está en otro lado: es interior.
El año pasado, el gobierno de Pullaro envió una señal a los policías, que mostró como sus aliados. Respaldó al suboficial del Comando Radioeléctrico Luciano Nocelli, quien había sido condenado en 2022 a 25 años de prisión por matar a dos asaltantes tres años antes, una decisión que luego la Cámara Penal de Rosario asimiló al absolver al policía. A través del caso Nocelli, el Gobierno hizo visible un respaldo a toda la policía.
La influencia de las redes sociales
Desde el gobierno santafesino detectaron que en redes sociales, fundamentalmente Facebook, se había desplegado una estrategia sofisticada. Se habían creado centenares de perfiles falsos, con fotos reales de agentes, activos todo el tiempo, con posteos para enrarecer el clima, interpretaron en el gobierno provincial.

Por ejemplo, aparecían fotos de pasacalles contra Pullaro que eran falsos, trucadas con inteligencia artificial. Algo similar ocurrió con la viralización de las fotos de cuatro agentes que se suicidaron el año pasado.
De cuánto es el plus salarial
Durante el fin de semana pasado, las protestas continuaron, pese a que el Gobierno anunció el pago de un plus salarial de $500.000 para uniformados que se desempeñan en las principales ciudades y $250.000 para los choferes de los patrulleros.
Se suman efectivos a la protesta
Luego del episodio de empujones al jefe de la Policía de Santa Fe, Luis Maldonado, la tensión de la protesta escaló y la cantidad de uniformados apostados en la sede regional aumentó considerablemente.
Agredieron al Jefe de la policía santafesina
Cerca del mediodía hubo una asamblea para debatir si seguían la protesta o no y se decidió seguir. Más tarde, salió el Jefe de policía de Santa Fe, Luis Maldonado, a hablar con los efectivos y sufrió empujones, lo que lo obligó a reingresar a la sede.
Corte de calles y quema de neumáticos
En medio del sirenazo frente a la sede policial de Rosario, donde los oficiales cortan calles, queman neumáticos e hicieron sonar las sirenas de los patrulleros, Luis Maldonado, el jefe de la Policía de Santa Fe, anunció que no habría más pases a disponibilidad.

De momento, mientras siguen las negociaciones salariales, los policías habían asegurado que si las autoridades levantaban las sanciones, la manifestación iba a seguir pero ellos iban a volver a las calles a trabajar.
La palabra de los funcionarios
Esteban Santantino, secretario de Análisis Criminal de Rosario, mantuvo un diálogo con LN+ en el que analizó los límites legales de la protesta. Además, hizo referencia a la sublevación de 20 efectivos policiales.
Qué reclaman los policías en Santa Fe
El punto neurálgico de la protesta es el pedido por parte de los uniformados de aumentos salariales y mejores condiciones laborales.
Este miércoles, el ministro de Seguridad de Santa Fe, Pablo Cococcioni, confirmó en una conferencia de prensa que se levantan las sanciones a los efectivos pasados a disponibilidad por las manifestaciones que derivaron en incidentes. A pesar de los anuncios, el conflicto sigue.

Cuál fue el origen de la protesta
El detonante de los reclamos tuvo lugar el miércoles de la semana pasada, cuando el suboficial Oscar Valdez, de 32 años, se suicidó en la puerta de la Jefatura de la Unidad Regional II.
La muerte de este hombre oriundo de Vera, en el norte de Santa Fe, hizo que muchos se sintieran identificados con su historia, que tiene que ver con agentes que se trasladan más de 500 kilómetros para trabajar en Rosario, con un régimen horario de 12 horas de trabajo y 36 de descanso.