Se conocieron gracias a la música y no podían imaginar una vida sin ella. La historia de Guillermo Vadalá y Nerina Nicotra es un relato de superación: desde los escenarios junto a los pioneros del rock argentino hasta la formación de nuevos talentos en los Estados Unidos. Con una trayectoria marcada por haber acompañado a músicos como Luis Alberto Spinetta y Fito Páez, la pareja decidió desembarcar en Coral Gables, Florida, Estados Unidos, para volcar décadas de experiencia en las nuevas generaciones con su propia escuela de música.
Nerina, quien formó parte de la historia de Spinetta, se desempeña hoy como la directora y líder creativa de este proyecto. Por su parte, Guillermo, un músico de escenario, considerado por muchos como una “leyenda” por acompañar a Fito Páez durante años, colaborar con artistas como Mercedes Sosa, y grabar para estrellas globales como Ricky Martin, Marc Anthony y Shakira, aporta todo su conocimiento como productor musical.
Hoy en día, Let it Beat! Music Academy, el proyecto que comenzó como un sueño, no solo es una academia de música muy reconocida, sino que funciona como semillero de futuros artistas con profesores y maestros que vivieron en carne propia la música. Alumnos de todas las edades y nacionalidades viven allí una experiencia 360: desde lecciones de instrumentos hasta la grabación de producciones en los prestigiosos estudios de Sony Music, donde se cruzan en los pasillos a artistas como Nicki Nicole.
Nerina Nicotra: la bajista que Spinetta esperó
Aunque no nació en una familia de músicos, en su hogar “se mamaba mucho la música”, tal como explicó Nerina en diálogo con LA NACION. Así recordó su primer acercamiento a la música: “Desde chiquita, cuando todos se iban a dormir, me quedaba horas escuchando música, escuchando radios”. Sus primeras lecciones formales comenzaron cuando su madre, docente, llevó a casa a un profesor de piano que daba clases a toda la familia. “La música siempre nos acompañó”, destacó.
Con su pasión ya despierta y tras dar sus primeros pasos en el piano, Nerina llegó a la secundaria, donde su curiosidad se enfocó en otros instrumentos. Fue entonces que su hermano fabricó un bajo casero usando una guitarra criolla y cuatro cuerdas. Aquel sonido grave, profundo y resonante cautivó a la joven. Tiempo más tarde, llegó el primer bajo real a la familia y Nerina comenzó a estudiarlo de forma autodidacta hasta que necesitó a un profesional: “Yo lo seguía como referente a Guille, así que averigüé y arranqué a tomar clases con él al terminar el secundario”. Fue allí donde se enamoraron y comenzaron a escribir su historia de amor.

Tras sus primeras lecciones, cursó durante seis años la carrera de música en la EMPA (Escuela de Música Popular de Avellaneda), donde tuvo como profesor a Rodolfo Mederos, quien le abrió las puertas para tocar por primera vez en una orquesta frente al público. “Estuve muy abocada a eso. Después tocaba fuera de la escuela y, por otro lado, siempre acompañaba a Guille en los tours y grabaciones. En una gira de Fito me invitó a participar en la grabación de sus canciones y ahí aprendí muchísimo”.
Empapada de música, Nerina recordó el momento exacto que cambió su trayectoria: “Fui referida para tocar con Spinetta, para hacer una especie de audición en su casa. Así conocí a Luis de cerca; siempre había sido espectadora, nunca par. A los cinco días de la referencia, me llamó para una audición descontracturada en su casa”. Como las grandes oportunidades llegan cuando menos se esperan, Guillermo, su maestro y pareja en ese entonces, no se encontraba en Argentina, sino de gira con Fito Páez en España.
“Me llamó un lunes para ir un jueves. Como no estaba con Guille y en ese momento no existía WhatsApp, no me podía comunicar con él para que me ayudara con las canciones o dudas. Me levantaba antes del alba y empezaba a internalizar los temas; algunos los conocía, otros no, pero jamás los había tocado. Así llegué y, bueno, enseguida quedé acoplada. A los 15 días de ese primer encuentro ya teníamos el primer show con Luis en el teatro El Círculo de Rosario”, relató Nerina.
Desde el punto de vista de Guillermo, recordó ese momento como “un recuerdo inolvidable”. “Es como que pasó de 20 a 200 kilómetros por hora; dio un salto cuántico impresionante. Fue un regalo enorme ver a un ídolo máximo de la música junto a mi compañera”, rememoró.

En pleno auge de su carrera, entre estadios colmados y giras constantes, Nerina quedó embarazada de su primera hija junto a Guillermo, una etapa de su vida en la que destacó especialmente el apoyo de Spinetta, quien la esperó durante meses para que, tras el nacimiento de Renata, pudiera volver a los escenarios y acompañarlo. “Cuando pasó todo eso, él me esperó y me acompañó. Una vez que tuve a Renata, volvimos a tocar, a grabar videos, volvimos al ruedo”, recordó Nerina sobre Spinetta.

Desde ese momento hasta el final de sus días, Nerina acompañó a Luis Alberto Spinetta durante ocho años como bajista y, hasta el día de hoy, lo siente como un privilegio absoluto: “Fue una sorpresa que me dio la vida, única e irrepetible hasta el momento; me hizo elevar mi potencial al máximo. Fue un gran maestro, un artista argentino avanzado, respetado y admirado por todos”.
La vida de Nerina cambió de rumbo tras la pérdida de Spinetta: “No fue nada fácil, fue un desafío absoluto. Al tiempo tuvimos a nuestra segunda hija y me aboqué a la parte familiar y a tratar de reponerme de una pérdida tan grande. Seguí reinventándome, pero siempre manteniendo el eje musical”.
Guillermo Vadalá: el músico “leyenda” que acompaño a figuras del rock argentino
Definido por muchos como un maestro de la música, Vadalá pasó de tocar con Fito Páez a grabar sesiones para artistas reconocidos a nivel mundial como Jennifer López y Marc Anthony. Sin embargo, su mayor orgullo hoy en día es volcar todo su conocimiento en ver cómo los chicos de todas las edades pasan por la academia y sueñan con un futuro cerca de la música.
Con una larga trayectoria, Guillermo se definió como un “músico de estudio”, ya que desde chico disfrutaba de tocar sobre los discos (más allá de el sinfín de presentaciones en vivo que marcaron su carrera). A lo largo de su recorrido como sesionista, viajó mucho a Estados Unidos a trabajar con productores. Fue en ese entonces que surgió la idea de Let it Beat! Music Academy.
“Surgió eso natural de decir: ‘Bueno, ¿y por qué no instalarse definitivamente y probar la vida acá? Para combinar mis tareas de músico en vivo y de sesión. ¿Por qué no empezar a contar desde la experiencia a las generaciones que vienen cómo es el mundo de la música, cómo debería funcionar la educación para aprender un instrumento combinada con la expertiz de haber sido parte de muchos temas que los pibes suelen tocar, y todo desde este lugar de privilegio impartir esa educación? Así fue como surgió la idea de Let It Beat! Music Academy”, explicó Guillermo. Entonces, el matrimonio argentino, empapado de experiencia, desembarcó en Miami.
Que sea rock: los talentos asoman en Miami
A punto de cumplir 10 años desde que abrieron sus puertas, la academia no es solo un lugar para aprender a tocar un instrumento, sino una experiencia 360 grados de la industria de la música. “Es una oferta muy amplia que no tiene límites”, sostuvo Nerina al definir la propuesta.
La escuela cuenta con alrededor de 300 inscriptos y ofrece clases privadas y grupales, donde se abarcan las diferentes necesidades de los alumnos y sus sueños. Un ejemplo es Mila, de 13 años, la hija menor del matrimonio, quien sueña con ser cantante y ya cuenta con material propio, “The One”, junto a Sasha y Milan, los hijos de la reconocida artista colombiana, Shakira. Esta pieza musical, que supera las 2.8 millones de visitas en YouTube, es un gran paso en la formación artística de los más pequeños y demuestra también la confianza de la intérprete colombiana en la escuela de los argentinos.
“Que profesionales como Shakira hayan depositado su confianza en nosotros significa un montón. Que digan: ‘Quiero que mis hijos estudien con esta gente porque los reconocemos, sabemos que vienen desde un lugar de calidad y de prestigio’”, expresó el músico.
Como próximos pasos, Guillermo y Nerina sueñan con expandirse tanto en el sur de la Florida como internacionalmente para cubrir las necesidades de todos los padres y niños que quieran vivir una vida llena de música. “Soñamos con llegar a miles”, concluyó Guillermo.