En muchas casas contemporáneas, el jardín dejó de ser un espacio de contemplación pasiva para convertirse en el verdadero centro de la vida cotidiana. Un lugar donde se cocina, se come, se conversa y se comparte. Pensar las galerías, quinchos y piscinas en función de esta idea es la clave para lograr el objetivo.
La continuidad del parque
Una casa en José Ignacio pensada para recibir a más de una docena de familiares, el jardín aparece como un espacio flexible y generoso, preparado para alojar reuniones numerosas sin perder intimidad. La naturaleza no es solo un marco: es el ambiente donde transcurre la vida social, con áreas pensadas para distintos momentos del día.
Desde cierta altura
Una casa de fin de semana con diseño armónico pero sin temor a los trazos fuertes, donde el exterior acompaña la idea de disfrute relajado. El jardín funciona como una prolongación natural de los espacios interiores, invitando a pasar tiempo afuera sin rigideces ni protocolos.
En contacto directo
En esta casa en Sudáfrica para habitar solo la mitad del año, el verde sostiene la idea de hogar vivo, disponible para recibir. La vivienda se deja abrazar completamente por la naturaleza y no mantiene distancias.
Un concepto
Estos tres jardines comparten una lógica clara: no se diseñan solo para verse, sino para usarse. El paisajismo acompaña esa idea con espacios amplios, circulaciones cómodas y vegetación que aporta sombra, frescura y cierta sensación de refugio. El jardín, así, se convierte en un anfitrión silencioso que siempre está listo para recibir.
Agradecemos a Living su colaboración en esta nota.