Recientemente, una historia dio la vuelta al mundo: una cajera con más de treinta años de trayectoria fue despedida por la cadena de supermercados Pam Panorama luego de que no abonara un envase de detergente valuado en 2,9 euros, lo que equivale a unos 5 mil pesos argentinos, y que se había roto tras pasar por la caja.
La empresa consideró la medida como un despido procedente y por “justa causa”, decisión tomada en una sucursal ubicada en la ciudad italiana de Grosseto, que derivó en una fuerte polémica y terminó judicializada tras la intervención del sindicato.
La empleada, de alrededor de 50 años, con familia a cargo y sin registros previos de sanciones a lo largo de su carrera, fue apartada de su puesto varias semanas después del episodio, ocurrido en septiembre pasado. Si bien no existe una denuncia penal ni una imputación formal por hurto, desde la empresa sostienen que la trabajadora debió pagar nuevamente el producto que tomó del estante como reemplazo del envase que se había dañado.
Los detalles de lo ocurrido
El episodio ocurrió una vez finalizada su jornada laboral. Como cualquier cliente, la cajera realizó una compra habitual y abonó varios productos en la caja, entre ellos un envase de detergente. Sin embargo, al salir del supermercado y ya en el estacionamiento, el recipiente cayó al suelo, se rompió y su contenido se derramó.
Ante la situación, la trabajadora volvió al interior del local para informar lo sucedido al responsable del punto de venta y advertir sobre el peligro del contenido que se había derramado. Según relató, el encargado le indicó que tomara del estante un envase igual al que se había roto, sin necesidad de pagarlo nuevamente, al considerar que se trataba de un producto ya abonado y perdido de manera accidental. Convencida de haber actuado siguiendo esa autorización, la empleada reemplazó el detergente y se retiró del establecimiento.
De la advertencia al despido: qué pasó después del incidente
Días más tarde, el escenario dio un giro inesperado, ya que la cajera fue citada por las autoridades locales de Pam Panorama, donde se le informó la apertura de un proceso disciplinario por no haber abonado el segundo envase de detergente. Luego, desde la empresa resolvieron avanzar con su despido, al considerarlo una falta grave y encuadrarlo como “justa causa”.
En una instancia posterior destinada a revisar lo ocurrido, la compañía ratificó su postura y sostuvo que el producto debía haberse vuelto a pagar, más allá de la rotura del envase original y de cualquier indicación verbal. Sin posibilidad de una resolución interna, la empleada acudió al sindicato Filcams-Cgil de Grosseto, cuyo secretario provincial, Pier Paolo Micci, manifestó su asombro ante una medida que calificó como desmedida y confirmó que la empresa mantuvo el despido sin habilitar una vía de conciliación.
Ahora, el futuro del caso quedó en manos de la Justicia, puesto que la defensa legal de la trabajadora es llevada adelante por el abogado de la confederación, Paolo Martellucci, y la demanda ya fue presentada ante el juzgado de lo Social del tribunal de Grosseto. En las próximas semanas, el magistrado deberá determinar si el despido se ajustó a la legalidad o si la medida adoptada por la empresa fue desproporcionada frente a los hechos.